VESZPRÉM

Por GERARDO CABRERA SANTOS

La Universidad de Veszprém

De Budapest salí para Veszprém en tren desde la estación de ferrocarriles del sur, Déli Pályaudvár,  en el itinerario con destino a Szombathely, que es una de las ciudades más importante de la provincia, muy cercana a la frontera con Austria.

La ciudad de Veszprém, capital de la provincia del mismo nombre, está aproximadamente a poco más de dos horas en tren de Budapest.  En su universidad Industria Química Pesada de Veszprém, se estudian preferentemente carreras relacionadas con la Química Inorgánica, como son la Tecnología de la Química Inorgánica; Química de la Extracción y Procesamiento del  Petróleo; Química de los Silicatos; Radioquímica; Automatización de los Procesos y también Agroquímica, pero esta última facultad está en otra ciudad cercana. Esta universidad es, a su vez, la principal entidad educativa del condado.

La  provincia cuenta con  un número importante de la industria química del país, por lo que su objetivo principal es el de formar mano de obra de alta calificación para la operación y mantenimiento de las mismas.

Este tren hacia Szombathely hace parada breve en Veszprém,  en la estación de las afueras de la ciudad. En esa época había otra estación dentro de la ciudad,  pero solo para trenes de vía estrecha que circulaban dentro de la misma provincia.

Hasta entonces yo desconocía la existencia de estas  dos estaciones diferentes, por lo que me tomó de sorpresa, cuando me bajé del tren, la forma de dirigirme desde la estación hasta la universidad, ya que había un servicio especial de autobuses entre la estación y la ciudad que circulaban solo a la hora de arribo de algún tren.

Cuando logré salir con mi lastre de  bultos de la estación, no encontré ningún servicio de autobuses ni de otros medios de comunicación. Aquello estaba vacío, pues no había ni personas, ya que todos se apresuraron a tomar el ómnibus para la ciudad.

En aquella época casi todos los trenes en Hungría eran tirados por locomotoras de carbón, algunas fabricadas en el país, las más rudimentarias,  y otras adquiridas del exterior como era la locomotora que llamaban Churchill, inglesas que fueron donadas a Hungría al finalizar la guerra. No era extraño encontrar en las estaciones las grandes pilas de carbón como combustible para el abastecimiento de las locomotoras. 

La eficiencia de las locomotoras de carbón es muy baja, cerca del 12-14%, por lo que su operación siempre va acompañada del humo negro característico por ser rico en carbón no combustionado en los humos, lo que contribuye a la contaminación ambiental  y de ahí la apariencia  de las estaciones con ese viso negro característico.

Cuando llegué a Veszprém serían casi las 4:30  de la tarde, ya iba obscureciendo, después de  casi dos horas de viaje que me resultaron muy estresantes, pues además de viajar hacia lo desconocido, tambien iba cargado con paquetes pesados de ropas y libros.  Además, no tenía idea exacta de la parada en que había que bajarse, pero si tenía muy claro que debía ser muy expedita por todos los bultos que llevaba, ya que  el tren seguía su viaje. 

A pesar de haber pedido ayuda informativa al conductor, en mi jerigonza de entonces,  suponía que no se olvidaría de avisarme con tiempo, no obstante me pasé parte del viaje realmente algo asustado.

Sentí gran tranquilidad al ver el letrero informativo con el nombre la ciudad en la estación del ferrocarril.  Diligentemente me tiré del tren con todos mis bultos, para lo que ya estaba mentalmente preparado. Recuerdo la mala impresión que sentí al mirar a mis alrededores y ver aquel espectáculo de edificios de poca monta ennegrecidos, con  aquella inmensa pila de carbón entre las vías.

Me llamó la atención   un  gran edificio de madera,  negro del carbón, en el que entraban  rieles de líneas. Era el edificio usado para mantenimiento y reparaciones y además para girar las locomotoras en caso de invertir la dirección de su recorrido. Esa primera impresión fue  realmente deprimente; Era como estar viviendo de cuerpo presente una película de la 2da guerra mundial donde solo me faltaban los bombardeos y la soldadesca con sus perros pastores alemanes  amenazantes.

Allí en aquella hilera de locales de la estación con apariencia de cuartería,  había una taberna con algunos asiduos, que me informaron que los autobuses ya habían salido, pero que regresan solo a la hora de llegada de algún tren para traer  y recoger pasaje.

Me informaron que el próximo tren seria como en una hora y que la guagua que iba rumbo a la universidad era la ruta 5, que paraba frente al edificio del albergue universitario.

Bueno, no quedaba otra, solo esperar y ya que tenía una hora me dispuse a pasarla en el calorcito de  la taberna. Para no estar allí pasmado pedí una cerveza. Cual sería mi sorpresa cuando veo que extraen la botella de dentro de un cubo con agua caliente. Mi idioma no era para pedir explicaciones, por lo que me resigné al hecho de tomarme esa cerveza así mismo. La gran sorpresa era que estaba sabrosa. 

En cuanto veo que empieza a llegar público, seguramente para tomar el tren que próximamente arribaría, fue que salí con mis bultos a buscar el autobús que me llevaría a la universidad, allí estaba en su estacionamiento. No obstante le pregunté al chofer si ese era el autobús que iba por la universidad y a su vez le pedí que me avisara pues no conocía el lugar. Me asintió mirándome un poco extrañado, creo yo. A veces algunas personas al no oír expresarse muy claro, piensan que el interlocutor es retrasado mental. Uno se da cuenta por la forma en que te miran.

El ómnibus dio vueltas por el pueblo, pero realmente no atendí a lo que veía por el camino, pues mi concentración estaba en como manejar mi llegada al albergue de la universidad. Aunque ya ellos sabían que llegaría un estudiante extranjero para incorporarse al próximo curso.

El albergue tiene un aspecto agradable a primera vista. Es un edificio  lleno de amplias ventanas de cristal, que serían las correspondientes a cada habitación. El edificio es nuevo, alargado, con cinco plantas más la planta baja y bien pintado.  

En la entrada principal, inmediatamente a la izquierda se encuentra la portería y oficinas administrativas. A la derecha un gran salón a todo lo largo del edificio para la socialización, los visitantes y para reuniones. Dispone de butacas y sofás alrededor de múltiples pequeñas mesas, además una sala de televisión, un billar y una cafetería, etc. Además cuenta con un área apartada destinada a consulta médica con habitaciones de aislamiento para enfermos.

Albergue de la Universidad.

La primera y segunda planta era solo para las femeninas  y estaba aislada del resto de los pisos por una pared de cristales que impedía  el acceso desde las escales laterales y era por una escalera principal que partiendo de la planta baja y comunicaba  específicamente solo con  esos dos pisos. 

Hay que destacar la tendencia femenina de estudiar química, de ahí la necesidad de los dos pisos para albergarlas. Los siguientes tres pisos eran para varones a los que se accedía por las escaleras laterales. También había dos elevadores de no mucha capacidad.

Supongo que el personal de la portería del albergue esperaba a un extranjero, probablemente  un negro, que eran los que aquella época abundaba como estudiantes extranjeros,  pero se les apareció un blanco con tipo de europeo. Creo esto los confundió.  Llamaron al administrador, que vivía en una vivienda de la universidad, frente al albergue, que muy amistosamente me atendió y me ubico en una habitación ocupada por estudiantes nacionales, donde había una cama desocupada, que me asigno.

Los estudiantes húngaros de la habitación estaban enfrascados en la preparación para los exámenes finales del año por lo que  solo me dieron la bienvenida medio que por compromiso, para  salir del paso. No obstante, después que logré organizar en la habitación, me propusieron acompañarlos al écomedor a cenar  juntos. Allí me sometieron al interrogatorio obligatorio para tratar de averiguan  quien era yo y de donde venía. En general fueron cordiales.

La distribución de los cubículos habitacionales era cómoda y bien dispuesta, ya que  disponía  a la entrada un área destinada al aseo, guindar los abrigos, dejar los zapatos, etc.,  con dos lavabos y un gran espejo.

 A través de una puerta se entraba a un área central, donde había una gran mesa con torres de gavetas para guardar las pertenecías. Este local tenía dos ventanas a todo tamaño de la habitación. Esta área  se comunicaba a través de puertas con dormitorios simétricos, uno   a la izquierda y el otro  a la derecha. Cada dormitorio disponía de cuatro camas tipo canapé, separadas entre si por mesitas de noche. En cada dormitorio había dos escaparates, cada uno dividido en mitades simétricas, a razón de una mitad para cada estudiante, para guardar las pertenencias personales. Cada dormitorio poseía dos ventanas a todo tamaño. Es decir cada cubículo admitía 8 estudiantes, 4 y 4.

Afuera de las habitaciones, en un área central común habían  duchas, con agua fría y caliente durante todo el día, taquillas para guardar pertenencias y un área de cocina con refrigeradores y anaqueles. Todo nuevo y muy cómodo.  Al otro lado del área central había otra fila idéntica de habitaciones. Cada piso daría albergue para 140 estudiantes. Realmente estaba satisfecho con las comodidades que brindaba mi albergue, donde viviría por cinco años.

En ese tiempo que aún no tenía ningún tipo de actividad docente y me dediqué a pasear por la ciudad, a conocer sus lugares significativos, hacer amistad con los compañeros, etc.

El Rectorado con la estatua del Aula Mater

El castillo de Veszprém.

El lugar más destacado de la ciudad  es sin dudas el Castillo, que data del siglo IX. Veszprém, es una de las ciudades más antiguas de Hungría, que fue fundada sobre siete colinas. En una de ellas, la colina del Castillo, es donde se concentran los principales lugares de interés histórico. A Veszprém se le conoce como la Ciudad de las Reinas, ya que todas las reinas de Hungría fueron coronadas en su Catedral de San Miguel. También en Veszprém sucedieron importes hechos para la historia de Hungría, como la  victoria en el año 997 de Esteban I (primer rey de Hungría), sobre el ejército de paganos. Por ello fue canonizado como San Esteban. La ciudad de Veszprém es la capital de la provincia (condado) del mismo nombre. Es una de las ciudades más viejas de Hungría,  con partes que datan  de la época de los romanos. No es una ciudad grande, pues tiene solo alrededor de los 60,000 habitantes, sin embargo, está reconocida como un gran centro histórico y cultural.

La ciudad está enclavada en el macizo montañoso del Bakony, que es una región montañosa de la Transdanubia húngara, que  forma la mayor parte de las Montañas de Transdanubia media. Se encuentra al norte del lago Balatón y queda casi completamente dentro del condado de Veszprém.

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Puerta de los Héroes

La Puerta de los Héroes es por donde se accede al Castillo de Veszprém desde la ciudad. La puerta conmemora las víctimas húngaras de la primera guerra mundial, fue reconstruida en el año 1936

Catedral de San Miguel

La Catedral de San Miguel es el  edificio más simbólico del castillo de Veszprém y lugar donde acontecieron momentos importantes de la historia de Hungría. En la plaza  existe un bello monumento a la Santísima Trinidad.  Allí fue donde se coronaron todas las reinas de Hungría. Uno de los tesoros que alberga la catedral es uno de los huesos del brazo de la reina  Gisela, la esposa del rey Esteban I

El Palacio Arzobispal es uno de los edificios religiosos más importantes en Veszprém. Es un hermoso edificio barroco del siglo .XVIII. Destacan en sus techos sus frescos. Cuenta con una biblioteca con más de 17.000 volúmenes, sus cerámicas, los vestidos de la emperatriz Sisi y una colección de fotografías de todos los arzobispos de Veszprém.

La calle principal y única del Castillo conduce hasta las estatuas del Rey Esteban I y de su esposa Gisela, primeros reyes de Hungría). Detrás se encuentra una extensa explanada donde ocurrieron  los combates donde fueron derrotadas las huestes de los paganos. Actualmente tiene zonas pobladas, pero la planicie se extiende a todo lo largo, por debajo de un viaducto allí existente, hasta los terrenos actualmente ocupados por el zoológico.

La Torre del Fuego con sus 48 metros de altura es prácticamente visible desde cualquier punto de la ciudad. Su función original era la de un torre para la vigilancia de incendios, de ahí su nombre.

La Capilla de Gisela es el edificio religioso más antiguo de la ciudad y fue en su origen la capilla privada de la reina Gisela. Lo más llamativo son unos frescos que se conservan del siglo.XIII.

Lago Balatón en Hungría

(Nota: algunas fotografías han sido tomadas

de la página http://viajesymapas.com/)

Después del Castillo, sin dudas es la universidad  con su campus y áreas deportivas el lugar más destacado de la ciudad. Es la llamada Universidad de Química Pesada de Veszprém, hoy Universidad de Pannonia.

Lo más significativo de la provincia es el Lago Balaton, el mar  húngaro, que es un lago de agua dulce y el mayor de Europa central, su geometría es alargada y no muy ancha.  Tiene 79 kms de largo y 14 kms de ancho, con una profundidad máxima de 12 metros, pero con una media de los 3.3 metros. Su lugar más estrecho es de 4 kms,  desde la península  de Tihány hasta el otro lado en la costa sur.  

La costa norte del lago pertenece completamente al condado de   Veszprém, El pueblo costero más cercano a la ciudad cabecera es Almádi,  a solo unos 12 kms. La ciudad más importante de esa costa es Balatonfüred, a tan solo 18 kms. Todo ese borde del lago se parapeta  al  sistema montañoso del Bakony, es de baja altura y lo llaman  “Badacsony”, muy famoso por la altísima calidad de sus vinos,  por lo tanto de  sus viñedos.  Fundamentalmente es de vinos blancos, con numerosas vinateras familiares, que desde años inmemoriales están asentadas en la región.

Viñedo del Tío EDE con su bodega y taberna

Hasta  Balaton Almádi íbamos en  el tren que salía de la estación del interior de la ciudad, situada en el centro del pueblo, que  por vía estrecha llegaba hasta el lago. El precio del boleto era irrisorio. Como desde Veszprém hasta el lago es loma abajo, íbamos en bicicleta y regresábamos en el tren, que tenía aditamentos para cargar bicicletas. Logicamente aquello siempre venia cargado de universitarios.

En el invierno ya era diferente,  pues la nieve era tremendamente abundante por la característica montañosa de la zona, por lo que trasegábamos siempre en tren. Bajábamos al lago para “csuszkalni”, ( chuscalni}, resbalar, que no era más que usando los patines para el hielo, nos habríamos los sobretodos y  manteniéndolo extendido con los brazos abiertos el viento empujaba como a una vela y asi navegábamos por kilómetros sin ningún esfuerzo, solo había que estar atentos a la calidad del hielo y que no estuviera con rajaduras, cosa que podía suceder cuando el invierno era muy crudo. La rajadura del hielo produce un ruido como si fuera un trueno y es en extremo peligroso, ya que una capa se puede montar sobre la otra y asi la rajadura logra extenderse por  kilómetros. Para contrarrestar el tremendo frio,  además por la fricción con el aire, hacíamos pequeñas fogatas donde asábamos tocino y hervíamos vino. El vino hervido lo preparábamos con vino muy barato,  al  que le echábamos canela en rama, clavos de comer y azúcar. Lo hervíamos y asi caliente lo tomábamos a sorbos. Se podía mojar pan en el  y esa era la mejor estufa del mundo. Los compañeros del cuarto donde me asignaron, con los que estreché inmediatamente la amistad típica de jóvenes, concluían ahora su segundo año de universidad, por lo que para el próximo  curso me asignarían a otra habitación con gente nueva, que como yo empezarían de cero. 

COMIENZAN LAS CLASES

La universidad dispone de  un cupo limitado, por lo que no todo el que solicita la matricula la logra obtener, tiene que ganársela por oposición. La universidad abre una convocatoria para los exámenes de ingreso que generalmente suelen ser  casi inmediatamente después de los exámenes finales del bachillerato, para  asi dar la posibilidad de llegar al examen con los conocimientos aun frescos. No obstante, el rigor del examen de ingreso es superior a los de conclusión del bachillerato, por lo que requiere un esfuerzo extra de preparación durante el verano. La toma de decisión de la universidad está basada en ambos resultados, pero haciendo hincapié en el de ingreso. Generalmente aquel estudiante que fue aceptado alcanzó un promedio en sus notas de entre 100 y 99,8%, ya que este es el rango en que se mueve la masa de los aceptados.

La obtención del derecho de matrícula y de alberge depende del estatus social familiar. Si es alto hay que pagar una cuota por ello, para el primer año.   Para los siguientes años depende del promedio docente alcanzado. Hay que esforzarse al máximo para seguir adelante y obtener tambien los beneficios.

Cuando regresé de mi recorrido por Polonia aún no habían llegado los estudiantes que serían mis compañeros de curso. Comenzaron a arribar el sábado después del mediodía. La dirección del albergue había colocado en la portería el listado de los estudiantes con su  distribución  por las habitaciones. Como yo estaba desde hacía un par de días en el albergue, tuve el beneficio de conocer de antemano la habitación a la que había sido asignado y elegir  mi lugar dentro ella  y tomar posesión  antes que los demás. La distribución dentro del edificio era el último piso para los novatos, es decir para los del primer año y asi sucesivamente se iba bajando de altura en dependencia  del año que se cursaba. Me correspondió la habitación 510, es decir en el 5to piso, ultima habitación de  la fila que da a la calle, ya que la otra fila da a los terrenos ocupados por el edificio de la cocina/comedor ( Mensza ), sin nada interesante de observar.  Mi la cama estaba en la misma esquina del edificio, desde donde dominaba  toda la panorámica y el ambiente exterior. Frente a nuestro albergue al otro lado de la calle,   daban los balcones  de las viviendas del edifico familiar allí existente. Al poco tiempo ya tenía localizada las viviendas de las muchachas bonitas del barrio.

El domingo por la noche estábamos citados,  con todo el estudiantado presente, para el salón  principal del edificio de la Rectoría, donde se nos dio oficialmente la bienvenida. La asociación de estudiantes invitó a festejar el inicio con música para bailar. Allí mismo comenzó la fraternización. Al otro día, lunes, en ese mismo salón el Rector personalmente nos dió la bienvenida e hizo un discurso muy significativo. Nos hizo saber que en esa universidad suspendían a alumnos con los conocimientos que en otros países, recibían el aprobado.  Asi que a ponerse las pilas.

La primera hora lectiva fue a las 10 am, en el Aula Magna. Consistió en un pase de lista, en el que el mencionado tenía que presentarse.  Hacíamos un total de  127 estudiantes  en el primer año.  Los mencionados se iban poniendo de pie en la medida que los iban nombrando. Generalmente la gente no mostraba mucho interés  por el discursito de presentación de los demás, donde decían la ciudad y provincia de donde procedían, y algunos decían el nombre de la  institución donde había hecho su bachillerato. Como mi nombre es con G, fue que por la lista alfabética yo era el 38, pues aparecía como Gerardo Santos. Cuando aquella pandilla oyó ese nombre raro, Santos Gerardo, como lo dicen ellos,  que no tiene nada en común  con sus nombres, todo el mundo se volvió a mirarme.

Yo no sabía dónde meterme. Bueno, me puse de pie y les dije Gerardo Jose Cabrera Santos, mi nombre completo a nuestra usanza, de Havanna, Cuba, ya que si le digo que de Cabaiguán, sabrá Dios lo que entenderían. Delante de mi estaba sentada una joven, que se volvió, me miro muy seria y me dijo: ¡Tú eres misterioso!, en húngaro lógicamente. Eso me sorprendió, pues no tenía ni idea a que se refería concretamente. Como siempre, el sexo vuela junto con el pensamiento, inmediatamente pensé: ¡Este huevo quiere sal! De aquel momento han pasado ya 55 años y debo decir que desde entonces  ha sido la mejor amiga de toda mi vida, tal es asi que hoy aún, tantos  años más tarde, seguimos mantenemos una relación especial.

En el intervalo luego de los primeros 50 minutos lectivos,  todos salimos a descansar por 10 minutos y lo que me cayó arriba fue un enjambre. Todo el mundo muy curioso, porque aquello para ellos no era usual.  Debo señalar que todos muy amables y atentos conmigo, sobre todo las muchachitas, ya en definitiva íbamos a estar viéndonos las caras por cinco años. Esa actividad de presentación duró hasta la hora del almuerzo. Por la tarde el conferencista nos detalló la estructura del curso:

Las clases  por las mañanas serían Conferencias, impartidas  por el profesor jefe de la asignatura, Doctor en Ciencias, autor de textos relacionados con la asignatura, algunos de ellos reconocidos como miembros correspondientes de la Academia de Ciencias de Hungría. En sus conferencias, monólogos,  se desarrollarían detalladamente  las demostraciones de cada aspecto tratado. Por las tardes serían los Seminarios con los profesores asistentes, donde explicarían con más al detalle los aspectos esenciales prácticos de cada capítulo impartido, asi como tambien la solución de problemas tipos. En los seminarios son los alumnos los que desarrollan los cálculos en la pizarra, guiados por los asistentes.

Para la impartición de los Seminarios el estudiantado sería  dividido en grupos de 24-25 alumnos cada uno, con un profesor asistente, por asignatura,  como jefe del grupo.La Carrera estaría dividida en dos niveles. El primer nivel corresponde a los tres primeros años académicos. Este nivel  está dedicado fundamentalmente  a la enseñanza de las asignaturas de ciencias básicas, como las  Matemáticas, la Física, la Química Física, las Químicas Inorgánica y Orgánica, la  Química Analítica, la Radio Química, la Electrónica, las Mineralogía, etc. Los dos años últimos corresponderían al segundo nivel, en el que se estudian las Tecnologías: de la Química Inorgánica, del Petróleo, de los  Silicatos, la Automatización,  Control de los Procesos, las Operaciones Unitarias, etc.

Las reglas son que si concluido los tres primeros años el alumno no alcanza resultados académicos con promedio por lo menos  de Aprovechado,  en valor sin redondeos, no podrá pasar para el segundo nivel. Recibirá un diploma de reconocimiento que lo acredite como Técnico Químico y abandonará la Universidad.

Los que pasen para el segundo nivel y finalicen con éxito todas las obligaciones académicas prescritas, recibirá el Título Ingeniero Químico Certificado. Este título traducido al inglés equivale a Master of Science in  Technology.

El primer semestre del 1er año arrancó con una asignatura especial, la Química Práctica, impartida de forma intensiva durante dos meses, debiéndose examinar en los primeros días de noviembre. Esta asignatura es un resumen de toda a química estudiada en el bachillerato. Los seminarios son sobre los conceptos esenciales de la química general  y cálculos de los problemas de química. No aprobar este examen en primera instancia implica no poder continuar con la carrera y tener que abandonar la Universidad.

Paralelamente, se imparte diariamente Matemáticas con sus correspondientes seminarios. Además se impartía Elementos de Maquinarias y el Dibujo Técnico los sábados, comenzando después de finalizada la asignatura Química Practica.

Las Conferencias son  monólogos sin interrupción, pues deben cubrir toda la materia en el tiempo estipulado. La única vía para seguirle el paso a la asignatura era el esfuerzo extra mediante el autoestudio diario después de las clases, por las noches. Después de la comida irse para la biblioteca o para algún aula a estudiar era lo usual, utilizando la literatura recomendada para la asignatura, que generalmente había sido escrita por el propio conferencista o algún otro miembro de su cátedra. Esto se solía alargar  hasta la hora de ir para la cama.

Para mí aquello del autoestudio resultó de vida o muerte.  Me veía obligado al uso constante del diccionario, pues mi nivel de idioma no me permitía llegar. Tal asi que  ya en la primera página invertía casi una hora buscando las palabras. En muchos casos conocía el significado de todas las palabras de la oración y sin embargo no entendía lo que me quería decir. Aquello me hacía sufrir y me hacía perder la confianza, ya que el pronóstico era negro. Una cosa era el idioma de la escuelita, muy bueno para conversar en la calle y otro completamente distinto aquel con el que me tenía que enfrentar a la universidad.

Inmerso en este dilema un poder divino vino en mi socorro.  Un compañero de grupo, Fábián Sándor,  que observaba mi gran esfuerzo, le dio pena mi situación y vino en mi ayuda.  Me aconsejó que no utilizara el diccionario, pues gastaba mi tiempo en eso y asi era imposible avanzar con el gran número de palabras a buscar.  Me pidió que leyera la página y le explicara con mis palabras lo que había interpretado de la lectura. Evaluó mi respuesta y estimó que había interpretado correctamente solo un 20 % del contenido. Procedió a explicarme todo el contenido con sus palabras  luego me hizo leerla de nuevo. Ahora evaluó en un 50% mi captación. Me volvió a explicar nuevamente el contenido y me hizo volver a leer la página. Ahora ya había asimilado como el 75%. Me aconsejó que en lugar de buscar en el diccionario tratara de leer muy cuidadosamente tres veces por lo menos la materia, tratando solamente de captar lo primordial.

Hoy puedo afirmar que por lo menos el 80% de las palabras que domino del idioma húngaro nunca las busque en el diccionario, sino que las aprendí automáticamente por su relación con hechos de la vida real. Igual que ocurre con los niños. Además, todo estudiante extranjero en las universidades húngaras tiene que estudiar durante los dos primeros años el idioma  forma intensiva, como una asignatura más. En mi caso específico tenía que estudiar gramática y literatura húngara. Al concluir el segundo año tenía que hacer el examen “Riguroso”. Como segundo idioma se me convalidó el español.

Por su parte los estudiantes húngaros tenían que obligatoriamente estudiar dos idiomas. El ruso era el obligatorio para todos y opcionales el  Inglés o el alemán.

Mi situación comenzó muy lentamente a mejorar, yo decía que había que dedicarle  “horas nalgas”, porque todo dependía de mi tesón  sentado frente al libro.  Así, poco a poco le fui cogiendo el golpe al estudio. Cuando llegó el mes de noviembre y fui al examen había bajado como 10 libras de peso por el esfuerzo y el estrés continuado al que estaba sometido. En el examen  el profesor, Dr. Mesko Gabor, me dijo que él tenía que evaluar el conocimiento y no el esfuerzo, que yo me merecía un sobresaliente, pero solo me había ganado el aprobado. Pasé el examen y ese fue mi primer triunfo,  que me hizo sentir que yo si podía y que todo dependía de mí, que solo había un único camino: Esforzarse y Estudiar. La amistad con aquel  alumno, Fabián Sándor,   que me guió entonces, continua hasta el día de hoy, con él y con su familia.

Ocurrió que el día de mi primera nochebuena en la universidad, estaba allí solo en aquel edificio, pues todos se habían ido para sus casas a  celebrar con  sus familias. Mi amigo, que  era de origen campesino, su padre era guarda bosques,  me vino a buscar a la universidad y me llevó para su casa, a una aldea relativamente lejos, a celebrar con ellos la navidad. Son cosas que no se olvidan.

En Hungría, en la universidad  los exámenes no son escritos, son coloquiales. El profesor te señala tres temas a desarrollar y haces tú exposición verbalmente en la pizarra, de cada uno de ellos, sin mediar ningún tipo de documento escrito que no sea las breves notas, como índice,  para llevar el hilo de la presentación. Durante el desarrollo del tema suelen surgir numerosas preguntas relacionadas a la exposición, a las que tienes la obligación de responder y que son tambien evaluadas. De acuerdo a la calidad y profundidad de la exposición se obtiene una propuesta de nota a la que hay derecho de replicar o aceptar. Si quieres mover la nota hacia la derecha te tienes que arriesgarte a preguntas de mayor complejidad. Tambien se corre el riesgo de disminuir la nota inicial si la repuesta no está a la altura adecuada. Para mí aprobar era la meta, pero para los nacionales de su promedio dependían los beneficios asignados. Si este era muy bajo tenían que pagar el albergue o irse a vivir a una habitación alquilada en la ciudad.

Las matemáticas se estudian intensivamente durante los dos semestres del primer año de la carrera, a razón de  dos horas diarias de conferencias y dos horas diarias de seminarios. A partir del 2do semestre se introduce tambien la Física, igualmente de forma intensiva, a razón de  2 horas de  conferencias diarias y  tres veces a la semana los seminarios. Es decir en el primer año se estudia toda la Matemática y toda la Física completa y de forma intensiva, además el Dibujo técnico y los Elementos de Maquinarias se estudian cubriendo los espacios libres semanales, incluyendo los sábados por las mañana.

Ya en el 2do año se estudia en ambos semestres de forma intensiva la Química General e Inorgánica, y la Química Física. En el primer semestre se incluye la  Electrónica, el  Laboratorio de Física y el Laboratorio de Electrónica. En el segundo semestre se continúa con la Química y se añaden  los laboratorios de Química, y el de Química Física. Además se estudia Química Coloidal y Cristalografía en conferencias y laboratorios. 

La particularidad de la enseñanza universitaria en Hungria, es que para poder pasar para el 3er año de la carrera, al terminar el segundo año  hay que someterse a un examen  llamado Szigorlat, (Riguroso), que consiste en examinar junto en el mismo día la Matemática y la Física que ya se había dado completa y examinado por separado en el primer año. Este examen se hace con dos tribunales diferentes. Si no se aprueba el szigorlat no se puede pasar al 3er año por lo que  queda automáticamente eliminado el estudiante.

Otra particularidad de la enseñanza es que tienen que estar aprobados los  exámenes en primera instancia de por lo menos la mitad más uno del número de asignaturas del semestre. Es decir solo se puede reexaminar en extraordinario el a equivalente a la mitad menos 1 del número de asignaturas del semestre. El examen extraordinario solo puede desaprobarse una vez, pues el derecho a repetir en extra examen una asignatura, solo es posible una vez en toda la carrera. Si lo desaprueba tiene que repetir el año y el intento queda registrado en su expediente.

También existe el examen riguroso de Química General e Inorgánica junto con el de Química  Física,  al final del tercer año. Su aprobado es  requisito para poder pasar para el cuarto año de la carrera. Concluido el 5to año hay que someterse al último examen riguroso, denominado Examen Estatal, que incluye: Procesos en la Industria Química; Maquinarias de la industria Química y Tecnologías de la Química.  Asi como defender exitosamente  el Trabajo de Diploma asignado. Con todo esto concluido se recibe el título de Ingeniero Químico Certificado, equivalente a Maestro en Ciencias en Tecnología.

Dicen los húngaros que solo se es universitario después que tengas que luchar con  algún examen extraordinario, utóvizsga. Esto es increíblemente cierto pues el estrés que se crea ante la posibilidad de quedar eliminado es inmensurable. Otra particularidad es que solo hay derecho a examinar la asignatura en convocatoria ordinaria, si tiene aprobado el promedio de tres pruebas rápidas, realizadas durante el periodo. Generalmente son las  pruebas correspondientes a cada  tercera parte del material impartido de la asignatura. Estas pruebas se hacen “sin aviso previo” y se efectúan en la hora correspondiente al primer tiempo de las Conferencia del día, para la asignatura en cuestión. El desaprobar estas pruebas, {zarthely} conduce directamente al examen extraordinario. Es decir hay que estar al día en el material impartido.

Con los Laboratorios ocurre tambien algo similar. Para poder obtener la sustancia a  analizar utilizando la técnica objeto de   estudio, hay que realizar el llamado “diger”, que no es más que un  interrogatorio por parte del profesor guía, al que se tiene que someter el alumno,  para demostrar  que ha estudiado y aprendido la teoría de  la técnica en cuestión.  Solo después de aprobado puede pasar al laboratorio a manipular los instrumentos analíticos correspondientes. Los interrogatorios son evaluados, así como tambien el resultado reportado del análisis realizado. El promedio es la nota final.  Desaprobar un laboratorio implica a suspender el año.

Al terminar el primer año de la carrera los cubanos teníamos el derecho de ir a Cuba de vacaciones, ya que hacía por lo menos dos años que no veíamos a nuestros familiares.  Esta sería mi primera vez.

El viaje se hacía en barco, que se le fletaba a Rusia. Cada verano se hacía dos travesías en diferentes barcos. Uno salía del Mar Negro y el otro del Báltico,  por lo que hacíamos un esfuerzo extraordinario para irnos en el primero y tratar de regresar en el segundo, para asi pasar el mayor tiempo posible con la familia. La condición para poder viajar era tener aprobados todos los exámenes, lo que había que demostrarlo con los documentos correspondientes en la Embajada de Cuba, para poder ser incluido en el cupo  del viaje.

El esfuerzo a realizar para poder tener todos los exámenes a tiempo y aprobados era realmente maratónico y había que arriesgarse mucho.  Las diferentes cátedras publicaban con antelación las fechas en que se constituiría el tribunal de examen y la cantidad de alumnos aceptados para examinarse cada fecha.  De esta forma  el alumno tiene la oportunidad de elegir y apuntarse para la fecha más conveniente, tratando de obtener cierto intervalo de tiempo entre un examen y otro y  en dependencia de la dificultad personal específica por alguna asignatura. De esta forma es que se le asignaba el tiempo para cada examen, para así poder prepararse intensivamente para el concreto a realizar.

A mi particularmente me gustaba estudiar por las madrugadas, pues el silencio era mi mejor aliado. Arrancaba a las 8-9 de la noche y hacia una tirada hasta las 7 de la mañana del día siguiente. A esa hora a desayunarse opíparamente y a dormir se ha dicho hasta bien entrada la tarde.

Tener la ilusión de ir para Cuba en el primer barco marcaba el intervalo de tiempo entre los exámenes, sin importar el esfuerzo físico a realizar para alcanzar ese objetivo. Ese fue mi primer viaje, lo realice en el barco UKRANIA, que salía del puerto de Odessa en el Mar Negro. El viaje desde Budapest era en tren, al que se nos unió el grupo de estudiantes cubanos que venían desde Checoslovaquia.

La primera parada fue en la frontera en la ciudad de Chop, Ucrania. En esta estación de ferrocarril les cambian las ruedas a los trenes, ya que en la Unión Soviética, la distancia entre los rieles era mayor que en el resto de Europa. Esto fue una ventaja durante la 2da Guerra Mundial, ya que los trenes alemanes no podían rodar en las vías rusas por esa diferencia. En Chop nos bajaron del tren como por una hora para hacerle el cambio de ruedas usando los mismos vagones, cosa que aprovecharon para registrar nuestro equipaje.

De Chop hicimos una tremenda tirada de toda la noche  hasta la ciudad de Smierinka, Ucrania. Allí teníamos que tomar el expreso que venía de Leningrado  hacia Odessa. En el recorrido desde Chop hasta allí habíamos hecho amistad con un grupo de soldados rusos, muy jóvenes del servicio militar, prácticamente casi unos niños,  que estaban destacados en Hungría e iban de pase para sus casas. Algunos entendían algo de húngaro y más o menos nos comunicábamos. Cuando se enteraron que éramos cubanos empezaron a sacar botellas de vodka y a brindar con nosotros y a cantar, ahí mismo se armó el tenderete. Cuando llegamos a Smierinka para hacer el cambio de tren  si no es por las muchachitas cubanas que viajaban con nosotros y que se habían mantenido al margen de la bebedera, aquello ni se sabe lo que hubiera parado, pues la borrachera era grande, incluso hubo alguno de nosotros que no se quería bajar del tren y otros que se querían subir al primero que pasara.

Allí hubo que esperar como cuatro horas por el tren  expreso. La estancia allí se convirtió en algo placentero, pues aquello estaba lleno de rusos, muchos se veía a las claras que eran gente de campo,  que  ante la gritadera y  el escandalo típico de los cubanos trataban de averiguar de dónde éramos. Cuando se enteraron que éramos cubanos se esforzaban por socializar. Fueron en  extremo cariñosos con nosotros y nos brindaban bebidas y comidas, nos abrazaban. En fin, hoy aún recuerdo aquello con placer y debo señalar que los rusos por algún motivo, para mi desconocido,  simpatizaban con los cubanos especialmente. Quizás será por aquel chiste que preguntaba  en que se parece un pendejo ruso a uno cubano? Seria porque a los dos le cayó la misma ladilla ¡ ( el comunismo )

escaleras Potemkin en Odessa

Llegamos a Odessa temprano en la mañana e inmediatamente nos dimos a la tarea de bajar al puerto y buscar el barco. Allí estaba el UKRAINA, que era una nave de pasaje no muy grande de quizás unas 6000 toneladas de desplazamiento, capaz de transportar unos 400 estudiantes.  No se veía viejo, claro estaba recién pintado, pues al parecer llevaba unos días en puerto preparándose para la tirada hasta Cuba. 

Como la hora de abordar  el barco sería por la tarde, fue que con un grupito de amigos salimos a dar una vuelta por la ciudad sin alejarnos mucho.

Estando en la universidad nos habían pasado un clásico del cine: El Acorazado Potemkin, que una parte se filma en Odessa, creo que por el año 1925,  donde aparece la famosa escalera de esa ciudad, donde se ve la gente despavorida corriendo, apareciendo un cuadro donde un cochecito de niño se le escapa a la madre escaleras abajo.  Bueno allí en esas escaleras estuvimos. Me llamo mucho la atención que parado en la parte más alta de la escalera, si se mira hacia abajo no se ven los escalones, de los múltiples tramos  que posee. Solo se ve como si fuera una línea recta,  formada por el primer escalón de cada tramo.

Después del mediodía regresamos al barco para tratar de abordarlo temprano, pues se acumularían los vacacionistas cubanos que procedentes de la URSS y de los otros países socialista que harían el viaje. Efectivamente ya aquello estaba lleno de gente impacientes que los rusos trataban de controlar. 

El abordaje fue más o menos organizado, aunque éramos unos 600 estudiantes en total, pero fuimos organizados por grupos  por el país de  procedencia y cada grupo traía un responsable encargado. La distribución por camarotes se hizo por la cola formada,  comenzando por las mujeres, a quienes se les concedió la preferencia de los camarotes de la primera clase. Asi se fue llenando el barco de arriba a abajo y al último grupo le tocaron los camarotes debajo del nivel del mar, cosa que poco importaba pues al trópico se puede viajar echado en la cubierta. Las mesas en el comedor fueron designadas por  países, y la hora del servicio por sorteo, ya luego con el paso de los días aquello se convirtió en  grupos afines sin mayor control.

Ya había anochecido cuando el barco zarpo, navegando toda la noche por el Mar Negro. Por la mañana cruzamos por  el estrecho de Estambul, el Bósforo en Turquía. El cruce se hizo tan cerca de tierra, por la parte europea, que se podían ver claramente los vehículos y las gentes. Lógicamente  todo el mundo observando aquel espectáculo de la ciudad, con sus mezquitas y minaretes.

En aquella época no existía aun el puente colgante  que une el continente europeo con el de Asia Menor. Solo se podía apreciar la existencia un cable aéreo que cruzaba el estrecho. Seria parte del futuro puente.

Todo ese recorrido por el mar de Mármara, el mar Egeo y el Mediterráneo, con sus vistas, sus paisajes llenos de islas  y costas era impresionante. Se podían captar las señales de radio y de las televisiones de esos diferentes países, lo que hacía del viaje un espectáculo entretenido. Ya saliendo del Mediterráneo cruzamos frente al peñón de Gibraltar y fue muy significativo el cambio que sufrió la estabilidad del barco cuando entró en el Atlántico. El  barco comenzó a mecerse por las olas y el viento, tanto de babor a estribor, como de proa a popa. Ya a partir de ese momento solo se veía  mar y cielo,  día y noche y de cuando en vez algún barco que se veía en lontananza.

El viaje estaba programado para 17-18 días, pero apenas se entró en el océano, nos dijeron que  el barco habría sufrido una avería en uno de sus motores por lo que no podría mantener la velocidad programada asi que la travesía duraría cerca de los 22 días. Aquello nos cayó como un mazazo, pues toda la ilusión de pasar el mayor tiempo posible con  la familia en Cuba se desvanecía. El cruce del  Atlántico fue en extremo  tedioso. Solo de vez en cuando se podía ver algún delfín o el chorro de alguna ballena.

Desde la popa del barco dejaron caer al agua un instrumento atado con una soga que media la velocidad y la distancia recorrida diariamente y  que arrastraron noche y día durante todo el viaje. A eso le llamamos el sogometro, por la soga que lo ataba. Los resultados diarios los dibujaban en un gran mapa colgado en el pasillo principal,  donde se iba dibujando diariamente la travesía,  pudiéndose observar el recorrido y la posición diaria.  Era desesperante ver los pequeños segmentos en que se traducían los avances diarios. Calculábamos especulativamente  los días  para llegar a Cuba.

Sentados en cubierta conversábamos y observábamos el mar. Habíamos visto un chorro de agua lanzado por una ballena que avanzo un tiempo paralelo al barco. De vez en cuando se veía el lomo curvado y la cola golpeando el agua.

En este viaje de regreso, después del maratón con los exámenes no hubo excesos de propaganda política, todo el mundo descansando y socializando, aunque de vez en cuando había que soportar los interminables discursos de Castro en los que alardeaba de sus conocimientos multifacéticos, sobre todo en el campo de la agronomía y la ganadería.

Un grupito de estudiantes se apropió de un espacio en la emisora interna del barco, la bautizaron Radio Canalla y trasmitían chistes, cuentos  de doble sentido, comentarios, música, etc. Eliminaron toda aquella parafernalia rusa con que nos agobiaban.  Asi hacían más ameno el tedio del viaje.

Por las tardes sobre la plataforma que cubre una  de las bodegas del barco, a un grupo de estudiantes de Alemania se les ocurrió formar un mercado de pulgas, que se extendió tanto que la dirigencia política del viaje lo prohibió. Alegando conceptos de vicios capitalistas.  En este mercado la gente llevaban sus maletas con los regalos para la familia en Cuba,  las abrían y exponían algunos y los intercambiaban, se negociaba con estudiantes de otros países, que tambien llevaban lo suyo. Recuerdo a los estudiantes de Polonia, muy interesados en los trueques, ya que desde el punto  de vista económico eran ellos los más pobres, dada la situación económica de ese país y sus regalos no tenían la calidad de los de otros. Los estudiantes de Alemania llevaban la voz cantante. Aquello duró solo tres o cuatro días, en los que vieron a algunos de los dirigentes políticos cubanos entrar en el cambalache, los mismos que luego lo prohibieron.

El Ukrania en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife

Recuerdo a un psicólogo, ya cuarentón, que se estaba especializando en uno de los países donde había estudiantes cubanos, que después del almuerzo impartía conferencias en uno de los salones del barco. Tenía tal éxito que era notable  el incremento de la audiencia que atendía a sus explicaciones. Gusto  mucho sus explicaciones sobre el tono cortical, entre otras muchas. Comenzó a popularizarse de tal forma que llego el momento que se reunía allí diariamente y de forma espontánea  un gran grupo para oír sus explicaciones,  hacerle preguntas sobre temas interesantes y gozar de su conferencia. Debo de destacar que aquello era todo improvisado, lo que pasaba era que el conferencista era brillante.

Durante el viaje me llamo la atención que los estudiantes cubanos negros siempre estaban en los salones viendo televisión o alguna que otra película y prácticamente no se les veía en cubierta, donde solíamos pasarnos el día  tomando sol y aire de mar “cargando la batería” para afrontar el próximo invierno europeo.

En nuestro grupo desde que salimos de Cuba nos acompaña Rogelio, es decir el negro Rogelio, que todos lo consideramos un hermano por ser una persona buena gente, agradable y educado. Hay que señalar que Rogelio tiene tremenda suerte con las mujeres y siempre está ligado como todos los negros y los mulatos en Europa. Lo de el son las rubias de ojos azules, solía decir. Por ser el uno más que no salía al sol le preguntamos el motivo y nos dice: Compadre que yo en Cuba era negro tinto, pero desde que vine para Hungria me he vuelto cenizo, porque el clima y el frio me han blanqueado y yo no quiero ponerme prieto para que mis padres me vean con mi color nuevo.

Recuerdo a una estudiante que venía de Checoslovaquia, muy muy gorda,  que traía de mascota con ella un gato. El dichoso gato a través de la salida del aire de su camarote se metió en conducto del sistema del  aire acondicionado y allí hizo todas sus necesidades. La peste era insoportable. Todo el mundo sabía que eso era culpa del dichoso gato de la gorda.  El gatico siempre estaba cargado por su dueña, pero en un descuido alguien lo tomó por el rabo y  después de darle par de vueltas para coger impulso lo tiro para el mar. La muchacha a esa hora en medio de un gran llanto y gritería quería que el barco se parara y se enviara un bote salvavidas a rescatar el gato. Nadie le hizo caso. Ella hizo la denuncia oficial, con la correspondiente algarabía, pero nunca “pudieron” identificar el culpable.

Al fin estábamos llegando a Cuba, recordando el grito de “TIERRA” de Rodrigo de Triana. Muy temprano en la mañana con un día precioso, el barco cruzo por las Bahamas, hizo un giro como de 90 grados y enfilo por el  Estrecho de la Florida o Canal de la Florida,  rumbo a La Habana,  pasando muy cerca de los cayos de esta península, pudiéndose apreciar a lo lejos el puente de las 7 millas que une Cayo Hueso con Isla Morada.

Pasado el mediodía llegamos al puerto de La Habana, fondeándonos en el medio de la Bahía hasta que llego el práctico de puerto y procedió al atraque,  pasando frente al Muelle de San Francisco el de Machine y el  Muelle de Luz, que fue en el que finalmente se realizó la operación de atraque. 

En tierra estaba la gente aglomerada en la calle frente al muelle, nosotros en la cubierta buscando los familiares en medio del gentío con la gritería de alegría y los saludos emocionados. Inmediatamente pude distinguir a mis padres y mis hermanas que estaban muy cerca del portón de rejas de la entrada al muelle. Puede abrirme paso hasta la misma punta de la proa y desde allí a gritos podía hablar con mi familia. Recuerdo a mi hermano que estaba allí con su esposa, que yo aún no conocía. Me hizo unos gestos y señales que intérprete como que me comunicaba que ella estaba embarazada. Venía en camino mi sobrino Camilo.

El trámite para el desembarque y descarga del equipaje no se dilato mucho y en más o menos dos hora ya estaba yo  poniendo mis pies de nuevo en la patria, abrazando a mis familiares. Este fue tambien el tiempo suficiente para que los negritos muy a su pesar retomaran su color tropical.

Al fin estábamos en Cuba, tremenda alegría  de poder  disfrutar de nuestra familia, que había ya más de dos años no nos veíamos y la única fuente de contacto que habíamos tenido era por correo, pero las carta se demoraban casi tres meses en llegar a su destino. El placer de saludar a  los amigos, de reencontrarnos con las ex novias. Disfrutar de las playas, de los rinconcitos que acostumbrábamos a visitar, de la ciudad en si misma, volver a ver las fachadas de las casas, oír hablar el idioma a gritos del buen cubano. En fin era como despertar de un sueño en acuerdo con la realidad.

Después de pasados los primeros días de euforia,  la realidad latente decia presente y todas aquellas maravillas de las ilusiones  de los primeros días se comenzaron a disipar y empezaron a eclipsarse. Empezó a predominar el deseo, sobre todo, de tratar de constatar la realidad de la información que nos llegaba por la agencia cubana informativa Prensa Latina, cuyos reportes eran  suministrados periódicamente por la Embajada de Cuba.  Con el tiempo llamaba la atención  que estas noticias no estaban muy en concordancia con las observaciones que discretamente se reportaban  en la prensa húngara, que entre líneas discrepaban de lo que se nos informaban. En Prensa Latina las noticias que se impartían eran todas muy positivas, ilustrando el gran éxito de los cambios que se estaban preconizando en el país.

Recuerdo una noche, cuando ya vivíamos en el Castillo, se nos convoca a una reunión por la noche  en una de las salas del edificio, nada menos que con Raul Castro, que estaba de paso en la ciudad y aprovecharía la ocasión para ponernos al día del quehacer político de nuestro país. La reunión  comenzó ya tarde, serían próximo a las 10 de la noche, ya que Raúl había tenido una actividad importante con las autoridades del país.

La reunión fue breve dada la hora, e inmediatamente hace preferencias aun discurso del Che Guevara en una reunión de los Países No Alineados, que creo había tenido lugar en el Cairo, en el que Guevara instaba a la URSS a cooperar con todos sus recursos económicos y militares a los movimiento de liberación de los países. Aparentemente este planteamiento estaba acorde con la posición que en ese entonces era pregonada por  China.

Raúl expresó que esa era una opinión personal de Guevara y que no estaba de en acuerdo con  la posición de Cuba.  Sin dudas Raúl y por ende  Fidel  eran pro rusos, mientras Guevara era pro chino. Pienso que ahí fue que Guevara firmó su sentencia.

Pude reencontrarme con antiguos compañeros de la artillería que eran de mi mismo barrio. Muchos de ellos no sabían que me encontraba estudiando en el extranjero,  me felicitaban cuando se los informaba alegándome que había tenido tremenda suerte, porque ya las cosas no eran como antes.  Hubo un buen amigo que me dijo, cuando te fuiste aun el camión estaba lleno, pero ahora ya está vacío.  Asi fue que definió las épocas: La época del camión lleno y la época de ahora. En general note en casi todos ellos cierta decepción por el camino que iban tomando las cosas, por el incumplimiento de todas las promesas que se les habían hecho instándolos a luchar por tener un futuro mejor y ahora el estancamiento al que estaban sometidas sus vidas.

Un día veníamos en  el automóvil  con mi hermano desde la ciudad de Santiago de las Vegas, donde vivían sus suegros al que había ido a saludar. Estando  cruzando por frente del monumento a Marti en la Plaza de la Revolución, anteriormente Plaza Cívica,  le pregunte qué opinión tenía de  como iba la revolución. Me respondió: ¡Una Mierda!

Los días de vacaciones en Cuba nos pasaban volando y ya había que ir pensando  en el viaje de regreso  aunque aún no llevábamos ni un mes en casa. A través de un amigo que estudiaba en la URSS, Frank Coro,  cuyo padre era un médico famoso, cirujano de pulmón, con quien existía una buena amistad con mi hermano,  nos informa que no están aceptando que aquellos que llegaron en el primer barco se vayan de regreso en el segundo, pero  existe la posibilidad de en vez de irnos en el barco ruso nos podemos ir en un barco de carga alemán que estará surto en el puerto de Matanzas, pero aún no ha llegado y partirá tan pronto concluya su descarga y carga que será a lo sumo en unos diez días. El barco es el llamado  Henrich Heine que va hacia el puerto de Rostok, en Alemania.

Los tramites los realizamos en la oficina comercial de Alemania en La Habana, a la que fuimos recomendados por un amigo, permitiéndonos pagar todo en moneda cubana y además sacar el pasaje en tren desde Rostok – Berlín,   Berlín-Budapest, asi como Berlin-Moscu para mi amigo. Como la salida del barco aún no era predecible con exactitud nos recomendaron en la misma oficina comercial,  dejar los pasajes de abiertos y que en caso de necesidad podríamos estar hasta tres días en un hotel de Berlín, que correría por el seguro. Todo esto sería ratificado por el Comodoro del barco a la hora de bajarnos, el que se encargaría de todos los trámites oficiales necesarios. En esa travesia fuimos Frank Coro, Gladis, su esposa de entonces, Joao Nicolussi, de la asociación de estudiantes de la Universidad de Sao Pablo, Brasil,  que había recibido una beca de estudios en Alemania, asi como algunos alemanes y alemanas que trabajaban en la oficina comercial en la Habana e iban de vacaciones.

Partimos del puerto de Matanzas adonde fuimos con mis padres, para la despedida. Pasamos el dia en Varadero y almorzamos en el restaurante habitado en la casa de DuPont, ya que el barco partiría tarde en la tarde. La foto es en la terraza de DuPont.

El Heinrich Heine era un barco mercante alemán  que llevaba el nombre del poeta. El barco pequeño como de 5000 toneladas, era un  típico barco de carga, de pequeña escala, con las cubiertas mostrando el efecto del deterioro por  los trabajos de cargas y descargas. El general estaba limpio, los camarotes cómodos con su ducha cada uno, un refrigerador donde todos los días lo llenaban con una caja de cerveza. La comida en el restaurante de magnifica calidad, sobre todo los pie de frutas con gelatina. Por suerte tuvimos buen tiempo durante todo el viaje y lo disfrutamos a plenitud.

Publicado por aulapress2016

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